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Mockery, capitulo uno traducido al castellano
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Cursos de idiomas en Madrid

 ¿QUÉ INGLÉS HAY QUE SABER?

 

 

 

Hace unos años asistí a la presentación de un libro de texto de inglés.  Era el libro típico, con mucho colorido, varios niveles, fotos de astronautas, gramática escondida para no asustar, y muchísimo vocabulario.  Es decir, horrible.  Cuando uno de los escritores del texto -- había tres -- terminó la presentación, pidió comentarios, y alcé la mano.

 

 

                -- De esta lista de phrasal verbs, dije, señalando la última diapositiva, todavía en la pantalla, ¿cuántos enseñarías a los alumnos en la clase?

 

 

                El señor, muy sorprendido, miró la lista.  Consistía en unos siete relacionados con, si no me acuerdo mal, el verbo look:  look over, look into, look out, look for, look at, look around, etc.  -- Pues, todos, contestó.

 

 

                Le respondí que tal lección sería una pérdida de tiempo.  En primer lugar, porque solo dos de ellos, look at (mirar) y look for (buscar), son de primera utilidad.  En segundo lugar, porque nuestros alumnos tienen muy poco tiempo para estudiar inglés, y en tercer lugar, porque, como le dije:  -- Cuanto más se enseña, menos se aprende.

 

 

                Se quedó atónito y repitió esta frase mía un par de veces.  Obviamente nunca se le había ocurrido, aunque nos había asegurado al principio de la presentación que entre los tres escritores del libro tenían varias décadas de experiencia impartiendo cursos de inglés.  Es decir, ¿varias décadas sin que se les haya ocurrido semejante sencillez?

 

 

                Así que sabes lo que esperas cuando entras en la selva inglesa: mucha mediocridad.  Las cucarachas reflexionan más sobre la crueldad de la suela de los zapatos de lo que el típico profesor de inglés reflexiona sobre su trabajo.

 

 

                A veces, esperando usar la fotocopiadora, miro las torturas que mis compañeros están a punto infligir a sus alumnos en una empresa:  lecturas rebosando vocablos poco útiles, lecciones de pronunciación para disimular las raíces vallecanas, dibujos que muestran todos los muebles de la cocina, o el típico diálogo entre dos tontos incapaces de decidirse entre la hamburguesa, que tiene menos calorías, o el hot dog, que se puede comer con una sola mano.  Viendo estas lecciones, se puede sacar la conclusión de que los alumnos son todos idiotas, y tienen veinte años para aprender inglés.

 

 

                El hecho de que una palabra o término exista en inglés no significa que haya que aprenderlo.  El inglés que yo enseño a mis alumnos tiene el objetivo limitado de ayudarles a hacer negocios y viajar.  Para esto, se precisa de un inglés bastante escueto:  la gramática básica, los cien verbos más usados, vocabulario de primera necesidad, más el vocabulario técnico de cada profesión o sector.  Anda por ahí uno que dice que con mil palabras que te enseña ya tienes el inglés chupado.  Francamente, a mi me parece mucho. 

 

 

              ¿Cuánto inglés realmente necesitas para llamar a Frankfurt y preguntar por una factura enviada ya hace tres meses y decir ¿Dónde coño está el dinero?  Sin saber los muebles de la cocina, ni emplear una pronunciación muy esmerada, fácilmente puedes hacer que los alemanes desembuchen.

 

 

              La moraleja de este sermón es ésta:  contrátame a mí.  No complico las cosas, soy guapo y cobro poco.







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